viernes, 11 de septiembre de 2015

ZOROASTRISMO



El zoroastrismo, por el nombre de su fundador, o mazdeísmo, por el nombre de su deidad, es la denominación de la religión y filosofía basada en las enseñanzas del profeta y reformador iraní Zoroastro (Zarathustra), que reconocen como divinidad a Ahura Mazda, considerado por Zoroastro como el único creador increado de todo.






historia

En los orígenes, el zoroastrismo se presenta como una reforma de la religión practicada por tribus de lengua iraní que se instalaron en Turquestán occidental entre el II y el I milenio a. C. Estas tribus estaban estrechamente ligadas con los indoarios, los que aportaron el sánscrito y todas sus lenguas derivadas en la India del Norte, a partir del año 1700 a. C. Estos pueblos constituyen la familia indo-aria.

La comparación del zoroastrismo con la religión india es útil para comprender su nacimiento. Estas dos religiones tenían un dios llamado Mitra por los indios y Mithra por los iranios, que significan el sol o el dios sol.

Evolucionó de manera muy divergente en estos dos pueblos. Entre los indios, según François Cornillot, especialista del Rig-veda y del Avesta, el Mitra original se escindió en tres dioses, Mitra, Ariamán y Váruna. Entre los iranios, este dios guardó en cambio su unidad. Dios soberano, era el hijo de Ahura Mazda, que parece haber sido el Cielo.

Los zoroástricos se esforzaron por eliminar el culto de Mithra en provecho del de Ahura Mazda, justificando el nombre de mazdeísmo dado a veces a su religión. La Persia antigua, bajo la dinastía de los aqueménidas, no era verdaderamente mazdeísta: veneraba tanto a Mithra como Ahura Mazda. Los griegos consideraban a este último como equivalente a Zeus, su dios celeste.

Según Heródoto (I, 131), la costumbre de los persas «es subir sobre las montañas más altas para ofrecerle sacrificios a Zeus, y dan su nombre a toda la extensión del cielo». Heródoto en Los nueve libros de la historia incluye una descripción de la sociedad iraní, que posee algunos elementos reconocibles del zoroastrismo, incluida la exposición de los muertos. Según Heródoto (I-101), los magos eran una de las seis tribus de la Media. Parecen ser la casta sacerdotal de la hoy conocida como zurvanismo, rama del zoroastrismo que tenía una gran influencia en la corte de los emperadores medos.

En cuanto a Mithra, estaba estrechamente emparentado con el Sol.

Hay que observar que el término ahura era también conocido por los indios, que lo pronunciaban asura. Son los iranios quienes transformaron la "s" original en una "h". En los pasajes más antiguos del Rig-veda (el texto más antiguo de la India, de mediados del II milenio a. C.), la palabra asura representa al Ser supremo, como entre los iranios. Más tarde, cambiando de sentido, se aplicó a los antidioses, los demonios.







relacion con otras religiones

El zoroastrismo posee una importancia única en la historia de las religiones a causa de sus enlaces con las tradiciones occidental abrahámica y oriental dhármica.

Se sabe que las enseñanzas de Zoroastro llegaron a dejar su huella en el judaísmo. Éstas se advierten en la angelología, la creencia en un estado futuro de premios y castigos, la inmortalidad del alma y el juicio final. Todo ello forma parte fundamental del esquema zoroastriano. Adicionalmente, la figura de Satanás, originalmente sirviente de Dios, asignado a Él como Su fiscal, vino a asemejarse a la de Ahriman, el enemigo de Ahura Mazda (Dios), cada vez más. También, la figura del Mesías, que inicialmente era un Rey futuro de Israel que salvaría a su pueblo de la opresión, evolucionó, en Isaías, por ejemplo, en un Salvador universal muy similar al Saoshyant persa (iraní). Otros puntos de comparación entre Persia (Irán) e Israel incluyen la doctrina de los milenios, el Último Juicio, el libro celestial en el que se inscriben las acciones humanas, la Resurrección, la transformación final de la tierra, el Paraíso en la tierra o en el Cielo, el Infierno, etc.

Algunos estudiosos (Boyce, 1987; Black and Rowley, 1987; Duchesne-Guillemin, 1988) creen que un buen número de elementos de la escatología, soteriología, angelología y demonología del judaísmo -una influencia clave en el cristianismo-, tiene su origen en el zoroastrismo, y fue transferida al judaísmo durante la cautividad babilónica y la era persa. Con todo, existen diferencias en los sistemas de creencias.

Según Mary Boyce, «el zoroastrismo es la más antigua de todas las religiones de credo reveladas, y ha tenido probablemente más influencia, directa o indirectamente, que cualquier otro culto individual» (Boyce, 1979). El zoroastrismo ha sido propuesto como la fuente de los aspectos pos-Torá más importantes del pensamiento religioso judío, que emergió durante la cautividad babilónica.

Idioma:
En los actos religiosos y colección de textos sagrados del Zoroastrismo se usa el Dialecto gatha o Idioma avéstico.

textos religiosos

Yama libro litúrgico de los parsis


Vispered la liturgia menor


Vendidad sacerdotal código de los parsis


Yashts libro de himnos


Khordah libro de oraciones


Zaratustra y el Avesta

zoroastrismo en la actualidad

En la actualidad afrontan una grave crisis interna, debido a la pugna entre los sacerdotes ortodoxos y los jóvenes modernistas. Aquellos insisten en la práctica funeraria de los antepasados y para ello conservan en el cerro Malabar ―el sector residencial más exclusivo de Bombay―, una construcción de piedra gris llamada la Torre del Silencio. Allí son llevados los parsis que mueren. Los cadáveres de niños, mujeres y hombres se depositan sobre losas de piedra y quedan expuestos a la voracidad de gigantescos buitres. Las aves de rapiña les arrancan la carne y en corto plazo dejan sólo los huesos del esqueleto. Entonces el Sol los calcina y, tras ser semipulverizados los restos, se arrojan a un pozo habilitado en el fondo de la Torre. Desde allí, impulsados por agua corriente, llegan al mar. Los jóvenes parsis encuentran que esta ceremonia, que data de muchos siglos, debe desaparecer. Algunos temen que con ello desaparezca la religión misma.

EVOLUCION

¿Evolución o Creación? Años atrás la teoría de la creación de todo ser viviente por Dios no se ponía a discusión, pero surge Charles Darwin y, con su teoría de la evolución, parecía que explicaba por completo la existencia de la vida en la tierra. Darwin era incorrecto,Los descubrimientos científicos recientes prueban que Darwin era incorrecto. La teoría de Charles Darwin's de la evolución no tiene ninguna evidencia para apoyarlo, seres humanos donde creado por el dios.






CREACIÓN O EVOLUCIÓN

¿Crees que Dios hizo el universo? Si así es, no eres el único; muchas personas —jóvenes y mayores— opinan lo mismo que tú. Pero hay quienes piensan que la vida y el universo entero llegaron a existir sin la intervención de un “Ser Supremo”.
¿Sabías esto? Hay personas que sin pensarlo dos veces afirman: “Creo en Dios” o “Creo en la evolución”, pero no saben explicar por qué piensan así.
  • Muchos creen en Dios porque eso es lo que aprendieron en la iglesia.
  • Muchos creen en la evolución porque eso es lo que aprendieron en la escuela.
En esta serie de artículos, titulada “¿Creación o evolución?”, hallarás algunas ideas que te servirán para explicar por qué crees que hay un Creador. Pero antes que nada, debes hacerte esta importante pregunta:

¿que razones tengo para creer en Dios?

¿Por qué tienes que preguntarte esto? Porque la Biblia nos recomienda que usemos nuestra capacidad de pensar (Romanos 12:1). Y para tener fe en Dios también necesitamos usar la razón; no basta con basarse tan solo en...

... un sentimiento (“Algo me dice que debe existir una fuerza superior”).
... lo que otros creen (“La gente a mi alrededor cree en Dios”).
... lo que alguien quiere que creas (“En mi casa me dicen que tengo que creer en Dios”).
Eres tú quien debe estar convencido de que Dios existe y tener razones de peso.

¿como explicar lo que creo?

¿Y si tus compañeros se burlan de ti por creer en algo que no se puede ver? ¿O si aseguran que la ciencia ha demostrado que la evolución está en lo cierto?
Para empezar, no te dejes intimidar ni te avergüences de tus creencias (Romanos 1:16). Ten en cuenta lo siguiente:
No estás solo; todavía hay muchas personas que creen en Dios. Entre ellas se cuentan personas muy inteligentes y con mucha preparación académica. De hecho, hay científicos que creen en Dios.
Cuando alguien dice que no cree en Dios, a veces lo que sucede es que no comprende a Dios. En vez de defender su punto de vista con argumentos científicos, estas personas hacen preguntas del tipo: “Si Dios existe, ¿por qué deja que pasen tantas cosas malas?”. Este razonamiento no defiende la evolución; más bien, revela los sentimientos de la persona, deja ver que hay algo que le molesta.
Todos los seres humanos tenemos necesidades espirituales (Mateo 5:3). Eso quiere decir que estamos hechos para creer en Dios. Por tanto, no eres tú quien tiene que justificarse, sino la persona que te dice que no cree en Dios (Romanos 1:18-20).
Creer en Dios es totalmente lógico. Es un hecho comprobado que la vida no puede surgir de la nada. Nadie ha podido demostrar que la vida surgió espontáneamente a partir de materia inerte, o sin vida.

webgrafia

LA IDEA DE DIOS

San Agustín distinguía tres fuentes de la noción de Dios: los poetas, la ciudad y los filósofos. El occidental vive hoy en una sociedad en la que la noción de Dios le llega por todos los lados: familia, escuela, literatura, el lenguaje mismo, y no olvidemos la propaganda muy eficaz que hace en su favor el ateísmo militante del Estado marxista en Rusia e indirectamente en el mundo entero. Saber si un ser humano nacido y educado en un aislamiento completo concebiría por sí solo esta idea es una cuestión carente de sentido, pues no existe semejante hombre y, si existiese, ¿cómo podríamos comunicarnos con él? Es un hecho que el hombre, animal social, encuentra la noción de un ser y de un poder divinos presentes ya en la sociedad en que vive, desde el momento en que tiene conciencia de pertenecer a ella. Esta semilla, aun cuando no sea al comienzo más que sentimiento extremadamente confuso, es origen y sustancia de lo que llegará a ser la noción de Dios en el espíritu de los filósofos así como en el de los simples creyentes. Que nazca de una reflexión racional, de una especie de opinión pública religiosa o de una revelación considerada sobrenatural, toda la información ulterior acerca de la divinidad se agregará a este sentimiento religioso elemental y primero.

Estas observaciones no implican respuesta alguna particular a la pregunta: ¿cómo encuentran los hombres, de hecho y en cada caso particular, esta noción elemental? Algunos aseguran que han visto a Dios o, si no visto, al menos encontrado, aunque no sea sino en una nube, como Moisés vio a Yahvé; otros dicen que Dios les ha hablado diciendo cosas que no pueden volver a decir; pero la mayoría lo descubren simplemente en el espectáculo del universo y en la conciencia de sus propias almas, señales visibles de su poder creador. Era lugar común entre los Padres de la Iglesia, siguiendo en ello a San Pablo, que Dios ha dejado su señal en su obra y que resulta inexcusable para el hombre pretender que ignora su existencia. La más clara de estas señales es el propio hombre con su inteligencia y su voluntad.





causa de la idea


Conviene someter a examen crítico esta extraña noción tan difundida a pesar de que no se discierne su origen. Tanto más notable resulta cuanto que su carácter más constante, a lo largo de la historia de la filosofía, es que sea imposible concluir que su objeto no exista. Eso no prueba que exista; decimos simplemente que es de tal naturaleza que no se puede concebir su objeto como inexistente, lo que no es verdadero de la noción de ningún objeto concebible, ni siquiera de aquellos que sabemos con certeza que existen. No hay más que una sola noción distinta de la que se podría decir lo mismo; es la noción de ser, si se la usa como un sustantivo que designa un objeto actualmente existente. Esta analogía explica, por otra parte, que las pruebas de la existencia de Dios conducen finalmente a la necesidad de poner cierto ser primero en los diversos órdenes de la realidad. Ser es el nombre de Dios cuando se traduce en el lenguaje de la reflexión metafísica la noción espontánea que de él se forma uno. De todos modo, hablar de un Dios que no existe parece tan absurdo como hablar de un ser que no existe. Todo lo demás, incluidos el universo y nosotros mismos, pudiera muy bien no existir, pero la única manera de decir lo mismo de Dios es no dejar penetrar en el espíritu su noción. "Si Dios es Dios", dice San Buenaventura, "Dios existe". Si Deus est Deus, Deus est; la aparente simplicidad de la fórmula oculta un hecho importante: la necesidad de la relación que ligue a la noción de Dios la de existencia real es un hecho que no podría descuidarse.

Toda la historia del llamado argumento ontológico, incluso la del Ontologismo, confirma lo bien fundado de esta observación. Nos bastará considerar dos testigos típicos de la doctrina, un teólogo filósofo y un filósofo teólogo.